Rehabilitar la posibilidad de convivir con otros es hacer de común acuerdo una serie de normas que al defender la individualidad promueve el respeto y la armonía.

La vida cotidiana requiere de habilidades para el cuidado personal, para el cuidado del espacio propio, para llenar de sentido con mi presencia los espacios y para comprender el despliegue de estímulos que es otro ser para la vida diaria.

El poder de construir conjuntamente un espacio que nos contiene, donde los encuentros están diseñados, donde se potencian los aprendizajes para la vida y muchos momentos están  pensados para la rehabilitación, es realmente lo que sostiene el espíritu humanizante de todo el proyecto.

Se intercalan los días de taller y los de actividades domésticas. La seriedad de cada taller implica cumplir un horario y una forma de presentación para la actividad: traerá su folder, su cuaderno, su trabajo en proceso, tendrá en cuenta los materiales con los que trabajamos y será cuidadoso con cada objeto del taller, cada cosa tiene un lugar, todos velamos por conservarlo.  Los talleres Senso-perceptuales, para estimular esos canales tan invadidos por alucinaciones; Los cognitivos, porque la necesidad de pensar, clasificar, encontrar razones, deducir consecuencias, etc. Pueden tener un conceso y hacer parte de una historia colectiva y por último los talleres productivos, promueven el acto de producir: canciones, dibujos, objetos que están allí y reflejan sus capacidades, lo cual produce satisfacción  y es  motivante para seguir trabajando.